La boda se celebró en la abadía de Westminster, escenario de todos los grandes acontecimientos reales británicos desde 1066. Pero este acontecimiento tiene el inconfundible sabor de la globalización: millones más siguieron la boda por internet y publicaron sus comentarios, fotos, videos y vínculos en redes sociales y sitios como YouTube, informa BBC Mundo.
Se trata de la culminación de una historia de amor que comenzó hace ocho años en la Universidad de St. Andrews en Escocia, cuando ambos estudiaban su carrera universitaria.
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